El trabajo se organiza en cinco etapas. No todas las cuentas requieren la misma profundidad: una apertura minorista en un bróker europeo no se audita igual que una cuenta institucional en una plaza asiática. Pero el orden es fijo, y cada etapa deja un registro que la siguiente necesita.
Antes de tocar cualquier video o captura, fijamos qué jurisdicción aplica, qué exige el regulador local sobre prueba de vida y qué tolera el bróker en su política interna. De ahí sale una lista corta de señales a observar: profundidad del mapa de movimiento, respuesta a estímulos de luz, coherencia entre parpadeo y microexpresión. Si el alcance queda difuso, todo lo que sigue se vuelve opinión.
Pedimos los archivos originales, no capturas recomprimidas. Interesa el video sin recodificar, los metadatos de sesión, la marca de tiempo del dispositivo y el registro de reintentos. Un intento fallido seguido de un acierto inmediato suele decir más que el propio acierto. En esta etapa también anotamos qué se perdió: si el bróker solo conserva un frame por intento, el análisis posterior tendrá un techo claro.
Aquí se separa lo que un rostro sintético puede imitar de lo que todavía no logra sostener. Revisamos consistencia temporal entre frames, artefactos en los bordes del contorno facial, comportamiento del iris bajo cambios de iluminación y respuesta a comandos aleatorios. Los generadores actuales fallan sobre todo en la continuidad: un frame aislado engaña, una secuencia de doce segundos rara vez.
Comparamos los hallazgos con patrones ya documentados en el sector: máscaras 3D con textura proyectada, deepfakes en tiempo real con latencia visible, inyección de video pregrabado en el stream de la cámara. También revisamos si el bróker aplicó alguna prueba activa o se limitó a una pasiva. La diferencia entre ambas define cuánto peso tiene lo que encontramos.
El resultado no es un veredicto binario. Entregamos qué quedó confirmado, qué quedó en zona gris y qué no pudimos evaluar por falta de datos. Cada conclusión viene con su nivel de confianza y con la evidencia que la sostiene. Si el caso lo permite, sugerimos qué grabación adicional o qué prueba activa cerraría la duda abierta.
Dos límites que conviene tener presentes desde el inicio: ningún método pasivo detecta al 100% un ataque dirigido con recursos, y ningún análisis reemplaza la decisión final del área de cumplimiento del bróker. Nuestro trabajo alimenta esa decisión, no la sustituye.
Para ver cómo se aplica este esquema en casos reales, revisá los recursos publicados o consultá el perfil del equipo que lleva cada etapa.