Para analistas de fraude, responsables de onboarding y equipos de cumplimiento que revisan cómo se comportan las pruebas de vida cuando un inversor abre cuenta desde otro país.
Cuando un bróker recibe una selfie en video, lo útil no es la cara: es el patrón de micro-movimientos, la respuesta a la luz y el tiempo entre parpadeos. Aquí desglosamos qué mira un motor de liveness y por qué una máscara 3D suele fallar en el segundo tramo de la prueba.
Repasamos expedientes donde un rostro generado pasó el primer filtro y cayó en la revisión manual. Interesa el detalle: qué campo del formulario, qué horario y qué dispositivo delataron la operación antes de que se aprobara el alta.
Documentamos cómo responden distintas soluciones de e-KYC ante inyección de video, deepfakes en tiempo real y ataques de relay. Sin cifras infladas: solo qué método usan, qué dejan pasar y qué evidencia entregan al área de riesgo.
Las exigencias de verificación remota cambian entre la CNV argentina, la FCA británica o los requisitos de la SEC para cuentas internacionales. Ordenamos qué prueba de vida exige cada regulador y qué respaldo documental conviene conservar.
Guardar solo la captura final, no registrar la secuencia completa o confiar en un único score. Estas decisiones dejan sin evidencia al equipo cuando un cliente reclama o cuando el regulador pide trazabilidad del proceso.
Si trabajás en la verificación de identidad de un bróker, en un laboratorio de fraude o como consultor externo, esta página reúne los puntos que suelen quedar fuera de las presentaciones comerciales. Podés cruzar los casos con nuestro enfoque de análisis o revisar el archivo completo en recursos.
Reunimos en un mismo lugar las funciones que un área de cumplimiento necesita para sostener una prueba de vida confiable en registros remotos. No es una lista de deseos: son piezas que se usan durante el onboarding, en la revisión posterior y en las auditorías que llegan meses después.
Analizamos la textura de la piel, la coherencia de la iluminación y los micro-movimientos del rostro para separar una persona real de una imagen producida por modelos generativos. El resultado se entrega con un nivel de confianza y con las zonas del cuadro que motivaron la alerta, de modo que un analista pueda revisar el caso sin volver a empezar de cero.
Las máscaras impresas o modeladas suelen fallar en la respuesta a la luz y en la deformación natural del rostro. Registramos esa respuesta durante la captura y la contrastamos con patrones conocidos de suplantación. Sirve tanto para videollamadas en vivo como para videos pregrabados que llegan desde un formulario.
Comparamos el rostro capturado con la fotografía del documento de identidad presentado, teniendo en cuenta variaciones de edad, iluminación y calidad de escaneo. Cuando la coincidencia queda en una franja intermedia, el caso se deriva a revisión manual con el contexto ya reunido.
Cada prueba de vida deja un historial con marca temporal, dispositivo aproximado y resultado. Ese registro es el que se consulta cuando un regulador pide explicaciones sobre cómo se validó la identidad de un inversor, o cuando el propio equipo necesita entender por qué un alta se rechazó.
La verificación se conecta al proceso de apertura de cuenta que la firma ya tiene, sin obligar a rehacer el recorrido del cliente. Acepta capturas desde navegador, aplicación móvil o enlace enviado por correo, y devuelve una respuesta que el sistema de origen puede interpretar sin traducciones intermedias.
Generamos resúmenes periódicos con volumen de verificaciones, motivos de rechazo y casos derivados a revisión humana. Están pensados para el equipo interno de cumplimiento y para las respuestas que se preparan ante organismos de control en distintas jurisdicciones.
Para entender cómo se combinan estas capacidades en un proceso real, conviene revisar el enfoque de trabajo y los recursos técnicos que publicamos sobre el tema.